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Bordier & Cie se fundó en 1844 y todavía hoy es dirigido por descendientes de sus fundadores. Como precursores del oficio de Banqueros Privados en Ginebra, nos dedicamos de lleno a servir a los intereses de nuestra clientela privada.

Tres de los cincos socios actuales de Bordier & Cie, los hermanos Gaétan, Grégoire y Evrard Bordier, son miembros de la quinta generación de la familia Bordier.

Basamos nuestra competencia en los principios tradiciones y fundamentales de la historia de los Banqueros Privados, tales como el trabajo, la confianza mutua, el respeto, la responsabilidad, la estabilidad, la independencia y las relaciones duraderas.

Con los términos «Banquero Privado» o «Banqueros Privados» (nuestra razón social es Bordier & Cie, Banquiers Privés) se hace referencia a un banco que tiene la forma jurídica de una sociedad en nombre colectivo o de una sociedad en comandita. Este tipo de entidad se diferencia de los otros bancos que también ofrecen servicios de gestión patrimonial, pero que están organizados como sociedades anónimas (SA) con una responsabilidad máxima limitada al capital social. En el caso de los Banqueros Privados, los socios son responsables personalmente de todos los compromisos contraídos por su banco. El estatus de socio se transmite de generación en generación para garantizar la permanencia de la empresa a largo plazo. En Bordier & Cie, la dirección está en manos de la 5ª generación de la familia Bordier.

Los Banqueros Privados representan la forma más antigua del sistema bancario suizo. Originalmente eran mayoristas, comisionistas o expedidores, se dedicaban a los negocios de crédito y al comercio de letras de cambio para la venta de mercancías. A lo largo de la historia surgieron personalidades y familias que fueron las ilustres precursoras de los Banqueros Privados de la actualidad.

En un mundo en el que la competencia es más fuerte que nunca, el hecho de perdurar la tradición de Bordier & Cie adquiere una gran importancia. Las competencias requeridas cambiarán, pero las cualidades necesarias para conducir la empresa seguirán siendo la tenacidad de su fundador, la amplitud de visión y la rectitud de sus descendentes así como la creatividad de los socios y de la dirección.

Los precursores de los Banqueros Privados
Entre los sucesores de los Banqueros Privados podemos citar a Cosme de Medici, quien estableció uno de los primeros bancos en Basilea en el siglo XV, durante el Concilio celebrado en esta ciudad.
Con la Reforma y la aparición del calvinismo en el siglo XVI, hallaron refugio en Ginebra muchos protestantes perseguidos en toda Europa y, en particular, en Francia e Italia. Había entre ellos varios banqueros, quienes no tardaron en desarrollar sus talentos en la ciudad. En el siglo XVIII, el Banquero Privado ginebrino Jacques Necker se hizo famoso como director general de las finanzas reales, cargo que le fue confiado por el rey de Francia, Luis XVI.
Todavía hoy los orígenes de muchos bancos privados se remontan al siglo XVIII. En aquella época operaban como banqueros universales, satisfaciendo las necesidades crediticias de su clientela. Hasta el comienzo de la era industrial, los Banqueros Privados fueron los actores más importantes e influyentes de todo el sistema bancario.

La revolución industrial
Sin embargo, con el auge de la industria a partir de la segunda mitad del siglo XIX, ya no les fue posible responder a la creciente demanda de financiación conservando la forma jurídica de responsabilidad ilimitada de los socios. Nacieron así, en muchos casos por iniciativa de Banqueros Privados, los primeros bancos de crédito organizados como sociedades anónimas. Junto con el desarrollo de estos nuevos bancos, disminuyó el número de Banqueros Privados. La reducción del número de establecimientos privados se acompañó, sin embargo, de un considerable aumento de su tamaño y muchos de estos bancos adquirieron una dimensión internacional.

Los Banqueros Privados, especialistas en la gestión patrimonial
Para los Banqueros Privados, el primer tercio del siglo XX fue un periodo de mucha prosperidad gracias a la emisión de grandes empréstitos de entidades públicas y al comercio de valores. Después de la Primera Guerra Mundial, los Banqueros Privados desarrollaron una gran actividad en la inversión de estos empréstitos relacionándose con diversos bancos de Estados Unidos. Pero aquellos años también estuvieron marcados por la recesión económica y por los cambios políticos acompañados de crisis bancarias que redujeron el número de establecimientos privados. Tras la introducción de la ley de bancos en 1934, se limitó el campo de acción relativamente amplio de los bancos para garantizar una mayor protección a los acreedores, exigiéndose una base sólida de capital. Los Banqueros Privados obtuvieron entonces privilegios bancarios y legales gracias a su estructura empresarial.
Durante y después de la Segunda Guerra Mundial, los Banqueros Privados consolidaron su especialización en operaciones bursátiles y el comercio de títulos y se perfilaron como especialistas mundialmente reconocidos en el campo de la gestión patrimonial.
A partir de los años 1990, los Banqueros Privados suizos vivieron una fase de rápido desarrollo y, en algunos casos, de expansión en el extranjero. Las sumas administradas por los miembros de la Asociación de Banqueros Privados Suizos también han aumentado considerablemente.